15 de mayo de 2013
Es de bien nacido ser agradecido.
¿Sabéis? Nunca está de más decirle a las personas importantes que las quieres. No, no lo está. Porque no sólo se las quiere en las duras y en las maduras, se las quiere en la cercanía, en la distancia y en los enfados. Las personas importantes de verdad siempre serán importantes, las que se alejan y dejamos de necesitar creyendo que eran importantes, realmente no lo eran.
Hoy es uno de esos días en los que me meto en mi burbuja, miro fotos, recuerdo momentos y veo todo desde fuera y me siento afortunada. Sé que estas cosas son muy típicas, pero hoy no me apetece escribir sobre otra cosa.
¿El porqué me siento afortunada? Pues porque tengo unos amigos y una familia que valen oro. A pesar de la distancia, a pesar de los enfados, a pesar de estar días y días sin saber de ellos, sólo con leerlos, recordarlos o verlos, se me dibuja una sonrisa, porque los adoro.
Tengo un Equipo* que es lo mejor que me he podido encontrar. Tengo una pequeña dibujante que ni se imagina lo bien que lo hace, y cuánto la quiero. Tengo una Grilla que me entiende sólo con una mirada. Tengo una pardillosa con la que he pasado los mejores momentos estos últimos años, es que émushica. Tengo a una pava, mi Petra, que me encanta cuando vive en su mundo de Yupi. Tengo a una castrera de los pies a la cabeza, que me acompaña desde hace un año en todos nuestros bailes, conciertos y X-Shoreees. Tengo a mis ADF, que son las de SIEMPRE. Tengo a mis KatysPerris, nuevas en mi vida, pero que me acompañan siempre desde aquel inolvidable día "nannara". Tengo una Canija loca por Febrero, que aunque sepa poco de ella últimamente, no puedo borrar de mi mente todos los buenísimos momentos vividos con ella. Tengo a mi Fushu, que es mi más mejón y mi yo en el sexo opuesto. Tengo a mi Bro*, ese que se coge las borracheras más mortales y que le encanta mojarse el flequillo. Tengo a mi Churra, que él dice que me tiene loca, pero no se lo cree ni él. Tengo a tres lacios, uno rubio, otro con perilla y otro que no reconoce que está enamorao, que son MIS frikis y que son muy "fáci y simple" quereribles. Tengo un Romano, el que me encanta cuando me imita con mi frase de "con la edad que tienes hijo..." por sus tonterías que son adorables. Tengo a un menuo, el cual va a su bola, pero que siempre consideraré como uno de los míos. Tengo un negro, ese que vino en patera, ese que sabe que puede contar conmigo siempre, aunque no hablemos día a día. Tengo un Tuno, el más pijosevillano de Arcos de la Fra. Tengo un furtivo, que en invierno es Casper y en verano un salmón. Tengo un enanín, el cual es un cabezota, pero se hace querer. Tengo un JonMierda, el cual es una esponja mojá en alcohol y al que aunque vea poco, sé que siempre está. Tengo unos Jartis que me alegran los días con sus cosas y que sin ellos este veneno no sabría tan bien.
Sí, estos son mis más mejores. Con los cuales llevo viviendo momentos desde hace 14 años con los que más, y meses con los que menos, pero que se han ganado un hueco en mí que será imborrable. A todos ellos, gracias por todos los momentos, tantos buenos como malos, porque a pesar de todo, de los malos uno se olvida, y los buenos siempre se quedan...
Os Adoro.
28 de abril de 2013
Quererse.
"Para llegar a quererse bien, hay que haberse querido mucho. Y de muchos modos distintos, también. Todos hemos mendigado cariño alguna vez, preguntando si nos querían e incluso cuánto nos querían. Pero rara vez nos planteamos qué tal se nos quiere. Qué tal se nos deja. Cómo se nos recuerda. Qué tal se nos olvidó.
Como ya advirtió la gran Chavela y después el mismísimo Trent Reznor, con los años uno no aprende demasiadas cosas, no nos vayamos a engañar. A lo sumo, que amarse es un deporte de riesgo que admite todo tipo de disciplinas, a cada cual más jodida y peligrosa. Por cada forma que existe de quererse bien, hay 99 maneras de quererse de mal en peor.
Ya, ya me imagino que hoy también hablo sólo por mí.
Se puede querer a cobro revertido, que es el amor de los especuladores. Para estos, lo más importante es el retorno a la emoción, por cada ilusión comprometida esperan un rédito directamente proporcional al sentimiento inicial que compense tanto esfuerzo. Nada que objetar, salvo que siempre irán por detrás de lo que realmente les podría llegar a pasar. Eso, y que el déficit es y será siempre para el que se les intente acercar.
Se puede querer con el corazón entornado, típico de amores convalecientes. Estos también se dan poco a poco, pero no porque pretendan obtener nada a cambio, sino porque saben que es fundamental haberse lamido las heridas antes de volver a exponerse a toda piel. Si rehabilitación y paciencia hacen bien su trabajo, en este caso todo acaba siendo cuestión de mucho tiempo y –por qué no decirlo ya- alguna paja.
Por ahí muy cerca andan los amores divos, los más propios que existen, esos que se quieren mucho a sí mismos a través de los demás. Narcisos vueltos cardo que se deben únicamente a su público, alguien al que dar forma a su imagen y semejanza, para multiplicar el placer que de forma natural se darían con esas manitas –por no volver a escribir paja-, mientras utilizan tus más sinceras emociones como simple amplificador.
Y a partir de ahí, decenas de despropósitos que, cogiditos de la mano, inundan los paseos dominicales de toda ciudad.
Amores taxidermistas, que matan, ahogan y disecan todo aquello por lo que un día se enamoraron de ti. Amores carceleros, que pretenden que, además, jamás vuelvas a ver la luz del sol. Amores placebo, que intentan hacerte creer que sin ellos estarías mucho peor de lo que viniste. Amores republicanos, que si no estás con ellos, estás contra ellos. Amores demócratas, que sólo parecen triunfar donde los demás la cagan. Amores perros, como ese Iñárritu, incapaces de superarse a sí mismos. Amores taja, que sirven mientras ayuden a olvidar. Amores puente, que sólo te preparan para la siguiente relación. Amores escaparate, que varían según tendencia y temporada. Amores alfombra, que ocultan aún más mierda de la que se ve. Amores cómoda, orgasmos fingidos a partir del tercer cajón. Amores de primera, siempre con segundas. Amores en oferta, sólo hasta fin de mes.
Quererse mal y pronto.
Quererse tanto por tan poco.
Quererse mucho sin ser feliz.
Qué coño, quererse al fin y al cabo."
Risto Mejide.
Como ya advirtió la gran Chavela y después el mismísimo Trent Reznor, con los años uno no aprende demasiadas cosas, no nos vayamos a engañar. A lo sumo, que amarse es un deporte de riesgo que admite todo tipo de disciplinas, a cada cual más jodida y peligrosa. Por cada forma que existe de quererse bien, hay 99 maneras de quererse de mal en peor.
Ya, ya me imagino que hoy también hablo sólo por mí.
Se puede querer a cobro revertido, que es el amor de los especuladores. Para estos, lo más importante es el retorno a la emoción, por cada ilusión comprometida esperan un rédito directamente proporcional al sentimiento inicial que compense tanto esfuerzo. Nada que objetar, salvo que siempre irán por detrás de lo que realmente les podría llegar a pasar. Eso, y que el déficit es y será siempre para el que se les intente acercar.
Se puede querer con el corazón entornado, típico de amores convalecientes. Estos también se dan poco a poco, pero no porque pretendan obtener nada a cambio, sino porque saben que es fundamental haberse lamido las heridas antes de volver a exponerse a toda piel. Si rehabilitación y paciencia hacen bien su trabajo, en este caso todo acaba siendo cuestión de mucho tiempo y –por qué no decirlo ya- alguna paja.
Por ahí muy cerca andan los amores divos, los más propios que existen, esos que se quieren mucho a sí mismos a través de los demás. Narcisos vueltos cardo que se deben únicamente a su público, alguien al que dar forma a su imagen y semejanza, para multiplicar el placer que de forma natural se darían con esas manitas –por no volver a escribir paja-, mientras utilizan tus más sinceras emociones como simple amplificador.
Y a partir de ahí, decenas de despropósitos que, cogiditos de la mano, inundan los paseos dominicales de toda ciudad.
Amores taxidermistas, que matan, ahogan y disecan todo aquello por lo que un día se enamoraron de ti. Amores carceleros, que pretenden que, además, jamás vuelvas a ver la luz del sol. Amores placebo, que intentan hacerte creer que sin ellos estarías mucho peor de lo que viniste. Amores republicanos, que si no estás con ellos, estás contra ellos. Amores demócratas, que sólo parecen triunfar donde los demás la cagan. Amores perros, como ese Iñárritu, incapaces de superarse a sí mismos. Amores taja, que sirven mientras ayuden a olvidar. Amores puente, que sólo te preparan para la siguiente relación. Amores escaparate, que varían según tendencia y temporada. Amores alfombra, que ocultan aún más mierda de la que se ve. Amores cómoda, orgasmos fingidos a partir del tercer cajón. Amores de primera, siempre con segundas. Amores en oferta, sólo hasta fin de mes.
Quererse mal y pronto.
Quererse tanto por tan poco.
Quererse mucho sin ser feliz.
Qué coño, quererse al fin y al cabo."
Risto Mejide.
25 de abril de 2013
Dímelo.
"Dime: ¿es que toco y respiro
soñando, o que en un suspiro
me das tu aliento a beber?"
soñando, o que en un suspiro
me das tu aliento a beber?"
Bécquer.
23 de abril de 2013
Recordar(te).
Puede que recordar(te) sea como
andar en bicicleta.
Dicen que nunca se olvida, a pesar del tiempo.
Dicen que nunca se olvida, a pesar del tiempo.
19 de abril de 2013
U
Y después de tanto tiempo, después de creer que ya ha pasado, que al cruzar miradas contigo, me siga dando un vuelco el corazón y en mi estómago sentir un nudo de nervios...
15 de abril de 2013
¿Qué es lo que deseas?
¿Qué deseas? ¿Qué hace que te muevas? ¿Qué panorama te gustaría? Supongamos. Hago esto a menudo a los estudiantes en orientación profesional. Ellos vienen y me dicen: “Bueno… eh… Estamos acabando la Universidad y no tenemos ni idea de los quebremos hacer…” Entonces yo les hago esta pregunta: ¿A qué te gustaría dedicarte si el dinero no fuese el propósito? ¿Cómo disfrutarías realmente de tu vida?
Bueno, es increíble pero la mayoría de los estudiantes de nuestro sistema educativo dicen: "Bueno… nos gustaría ser pintores, nos gustaría ser poetas, nos gustaría ser escritores, pero como todo el mundo sabe no se puede ganar dinero de ese modo."
Otras personas dicen: "Bueno… me gustaría vivir al aire libre y montar a caballo." Yo digo: "¿Te gustaría enseñar en una escuela de equitación? Eh… ¡Adelante con eso! ¿Qué es lo que quieres hacer?"
Cuando al final llegamos a algo que el individuo dice que es lo que es lo que quiere realmente hacer, yo le digo: ¡Hazlo! Y… eh… olvida el dinero. Porque si dices que ganar el dinero es lo más importante pasarás la vida malgastando tu tiempo. Estarás haciendo cosas que no te gustan para seguir con una vida que consiste en hacer cosas que no te gustan. ¡Es una estupidez! Es mejor tener una vida corta llena de cosas que te gusta hacer, que una vida larga vivida de una manera miserable.
Y al final si lo que haces realmente te gusta, no importa lo que sea quizás puedas ser un maestro en eso. Esta es la única manera de llegar a ser un maestro en algo. Estás realmente en ello. Y entonces serías capaz de sacar unas buenas ganancias de lo que sea.
Bueno, es increíble pero la mayoría de los estudiantes de nuestro sistema educativo dicen: "Bueno… nos gustaría ser pintores, nos gustaría ser poetas, nos gustaría ser escritores, pero como todo el mundo sabe no se puede ganar dinero de ese modo."
Otras personas dicen: "Bueno… me gustaría vivir al aire libre y montar a caballo." Yo digo: "¿Te gustaría enseñar en una escuela de equitación? Eh… ¡Adelante con eso! ¿Qué es lo que quieres hacer?"
Cuando al final llegamos a algo que el individuo dice que es lo que es lo que quiere realmente hacer, yo le digo: ¡Hazlo! Y… eh… olvida el dinero. Porque si dices que ganar el dinero es lo más importante pasarás la vida malgastando tu tiempo. Estarás haciendo cosas que no te gustan para seguir con una vida que consiste en hacer cosas que no te gustan. ¡Es una estupidez! Es mejor tener una vida corta llena de cosas que te gusta hacer, que una vida larga vivida de una manera miserable.
Y al final si lo que haces realmente te gusta, no importa lo que sea quizás puedas ser un maestro en eso. Esta es la única manera de llegar a ser un maestro en algo. Estás realmente en ello. Y entonces serías capaz de sacar unas buenas ganancias de lo que sea.
Entonces, no te preocupes demasiado… todo el mundo… todas las cosas interesan a alguien. Cualquier cosa en la que estés interesado, puedes encontrar personas que también lo están. Pero es absolutamente estúpido pasar el tiempo haciendo cosas que no te gustan a fin de seguir haciendo cosas que no te gustan y enseñando a nuestros hijos a seguir el mismo camino.
Mirad lo que estamos haciendo. Estamos cogiendo a niños, y educándolos para que vivan el mismo tipo de vida que nosotros estamos viviendo. Ellos pueden justificarse con que encuentran una satisfacción en la vida llevando a sus hijos a hacer las mismas cosas. es como provocarse arcadas y no vomitar ¡No llegas a ningún lado!.
Por lo tanto, es muy importante considerar esta pregunta:
¿Qué es lo que deseo?
Mirad lo que estamos haciendo. Estamos cogiendo a niños, y educándolos para que vivan el mismo tipo de vida que nosotros estamos viviendo. Ellos pueden justificarse con que encuentran una satisfacción en la vida llevando a sus hijos a hacer las mismas cosas. es como provocarse arcadas y no vomitar ¡No llegas a ningún lado!.
Por lo tanto, es muy importante considerar esta pregunta:
¿Qué es lo que deseo?
14 de abril de 2013
EL CALLEJÓN DE LOS SANTOS.
En el plano de las calles
nadie elige, nadie incide;
el azar es el que manda,
el azar es quien decide.
Nadie escoge de antemano
la calle que le conviene,
pues la calle es quien te escoge
y ha hecho de ti lo que eres.
Solo pusiste los mimbres
que te vinieron de herencia
y tu calle te dio la forma
como en una fragua lenta.
En la piel como en el alma
tu calle, grabada a fuego;
golpe a golpe, beso a beso,
traba a traba, sueño a sueño.
Como dije en un principio,
la calle es como la vida,
la vida, como la calle:
un callejón sin salida.
Por más que entretenga el paso
o se demore el andar
o más tarde o más temprano
siempre se llega al final.
No se crean las mentiras
que los beatos prometen
pues no hay más vida que esta
y to' el mundo va pa'l boquete.
Así que no se se preocupe,
ya está marcado el destino
y el final no es lo importante;
lo importante es el camino.
Disfrute de cada paso,
moje sus pies en la orilla,
pise fuerte, haga ruido;
nunca pase de puntillas.
Aprenda de cada huella,
viva pasito a pasito,
que los sueños se consiguen
paso a paso, grito a grito.
Respire hondo, salga fuera,
cómase el mundo y ría;
que la calle son dos pasos,
que la vida son dos días.
Nosotros ya lo aprendimos,
y que digan lo que digan;
nos gusta vivir la calle,
nos gusta vivir la vida.
~ Jesús Bienvenido Saucedo.
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