14 de abril de 2013
EL CALLEJÓN DE LOS SANTOS.
En el plano de las calles
nadie elige, nadie incide;
el azar es el que manda,
el azar es quien decide.
Nadie escoge de antemano
la calle que le conviene,
pues la calle es quien te escoge
y ha hecho de ti lo que eres.
Solo pusiste los mimbres
que te vinieron de herencia
y tu calle te dio la forma
como en una fragua lenta.
En la piel como en el alma
tu calle, grabada a fuego;
golpe a golpe, beso a beso,
traba a traba, sueño a sueño.
Como dije en un principio,
la calle es como la vida,
la vida, como la calle:
un callejón sin salida.
Por más que entretenga el paso
o se demore el andar
o más tarde o más temprano
siempre se llega al final.
No se crean las mentiras
que los beatos prometen
pues no hay más vida que esta
y to' el mundo va pa'l boquete.
Así que no se se preocupe,
ya está marcado el destino
y el final no es lo importante;
lo importante es el camino.
Disfrute de cada paso,
moje sus pies en la orilla,
pise fuerte, haga ruido;
nunca pase de puntillas.
Aprenda de cada huella,
viva pasito a pasito,
que los sueños se consiguen
paso a paso, grito a grito.
Respire hondo, salga fuera,
cómase el mundo y ría;
que la calle son dos pasos,
que la vida son dos días.
Nosotros ya lo aprendimos,
y que digan lo que digan;
nos gusta vivir la calle,
nos gusta vivir la vida.
~ Jesús Bienvenido Saucedo.
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